El cine independiente y yo, un par de rechazadas

20.07.2023

El cine independiente llegó a mi vida para salvarla. Tenía 14 años y era una de las víctimas de bullying en el colegio, agresiones verbales, matoneo, humillaciones, bromas pesadas, en fin, no tenía amigas ni amigos, compartía espacios de disfrute con ciertas personas, pero ninguna de ellas me apañaba o cuidaba ante las situaciones de las que era víctima. La experiencia del colegio para mí fue una tortura. 

En un intento del colegio por ayudarme a no ser más víctima de esas agresiones, mi director de curso, un hombre al que respeto y agradezco, convocó una charla pública para todo el salón, dónde habló del respeto y la empatía que yo merecía, me pidió señalara públicamente a mis agresores y me motivó a confrontarlos, recuerdo que lloré y les grité sus nombres, 2 hombres masculinos; uno de ellos guardó silencio, el otro se levantó de su pupitre a gritarme no sé qué cosas, yo solo recuerdo reaccionar con gritos y un llanto agudo.

El director de curso me tranquilizó y me dijo que les pondrían una nota en el observador dónde si yo volvía a presentar una queja tomarían otras medidas. Desde ese día las cosas cambiaron, ellos hacían comentarios violentos sueltos y se burlaban de mí a lo lejos, pero el manoteo directo se disipó. A días de finalizar el año escolar uno de ellos (el que guardó silencio aquel día de confrontación) se acercó a mí, hablaba con un tono nervioso tratando de parecer sobrado, no recuerdo sus palabras exactas, si sé que jamás me ofreció disculpas apalabradamente; sacó de su morral unas películas en DVD y me dijo algo cómo que su hermano le había mostrado esas películas, que eran muy buenas y que me las regalaba, me las dio apresurado y se fue apresurado, cómo con vergüenza de que alguien lo viera hablar conmigo, no tuve tiempo de decir ni preguntar nada, solo leí los títulos: Pulp Fiction y Tango Feroz. 

Llegué a casa a ver las películas, los títulos para nada me llamaban la atención, hasta ese entonces yo solo había visto cine comercial y veía mucho cine, porque mi familia tenía un negocio de alquiler de películas piratas, pero para que el negocio funcionara solo podían dedicarse a tener películas comerciales y éxitos de taquilla.

Ambas películas me fascinaron, me parecieron únicas cada una, con un peso visual y sonoro impresionante, conecté emocionalmente con los films de distintas y profundas formas, amé las historias y la creatividad de cada una. Cuándo regresé al colegio, este chico no me determinaba, tampoco me hacía bullying ya, ni sutil ni vehementemente, solo desaparecí para él, así que nunca tuvimos una conversación, en ese momento ya ni me interesaba poder contactarme con él para una explicación de su actuar, solo me afligía no poder hablar con alguien sobre esos films que me habían impactado tanto.

Gracias a la internet, a que formamos con unas compañeras un cineclub en la universidad y a que cuándo algo me interesa me dedico en plenitud a ello, pude entender que amo el cine independiente y desde allí he podido entender que lo que me gusta de este cine poco tiene que ver con el arte, la academia o la presuntuosidad, tiene que ver con el alma, con la piel, con la iconicidad de las historias, con lo grande dentro de lo pequeño, la magia de los productos en espacios domésticos, el valor que requiere decidirse a hacer con poco presupuesto siendo un "don nadie", lo bello fuera del estereotipo, la importancia de la colaboración y unión de fuerzas para poder conseguir gestar y dar a luz un proyecto, el lugar de la intimidad y lo personal en lo político y sí, por supuesto que sí, mi amor por el cine independiente tiene todo que ver con la forma cómo él llega a mí por primera vez, porque así como el cine independiente yo era una rechazada.


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